Cómo conseguir unos dientes más blancos

El tiempo no pasa en vano y nuestros dientes no son la excepción. Con el pasar de los años, son muchas las personas que ven como los dientes pierden su blanco natural para tornarse amarillentos o, en los peores casos, se cubren de manchas más oscuras. Para tener unos dientes más blancos, hay un amplio catálogo de opciones profesionales: tratamientos blanqueadores aplicados por dentistas, y una serie de productos para usar en casa. Pero también hay muchas pequeñas medidas que se pueden tomar a diario y que pueden ser muy útiles para mantener el color original.

Una higiene dental adecuada es fundamental

No se trata solo de cepillarse después de cada comida, que es algo que debería formar parte de la rutina diaria de cualquier persona. Se trata de optar por los productos adecuados. El cepillo de dientes debería cambiarse al menos cada tres meses, y debe siempre verse acompañado de enjuague bucal y el uso de hilo dental. La boca es un espacio particularmente propenso a albergar bacterias, por lo que la higiene debe ser particularmente atenta. Comprar un cepillo que incluya un raspador de lengua puede ser muy productivo para reducir las bacterias y combatir otros problemas, como el mal aliento.

Cuida de tus dientes día a día

Como en la mayoría de los temas relativos a la salud, siempre es mejor prevenir que curar. Para preservar los dientes blancos es bueno incluir alimentos crujientes, como las manzanas verdes, que actúan como ‘detergentes’ de los dientes; o alimentos ricos en calcio y fósforo, como los productos lácteos. Su inclusión en la dieta puede contrarrestar la acción de alimentos más agresivos para la salud dental, como los que mencionamos a continuación.

Es mejor no abusar…

De alimentos ácidos como los cítricos, los vinagres o los encurtidos, pues su acidez erosiona el esmalte, haciendo que los dientes pierdan brillo y resistencia. También es mejor reducir el consumo de alimentos ricos en carotenos, como la zanahoria, o de alimentos o productos que por naturaleza pueden teñir debido a su fuerte color, como el café, el tabaco, el té, las gaseosas, los alimentos con colorantes, las golosinas o el vino tinto, por ejemplo.

Cuídate de los falsos amigos de los dientes

Remedios caseros como el bicarbonato de sodio combinado con zumo de limón son muy populares, pero esto no los convierte en la mejor opción. Sucede lo mismo con las pastas de dientes que ofrecen un “tratamiento blanqueador” o con los enjuagues bucales que contienen clorhexidina. La verdad es que con el uso prolongado de soluciones de este estilo, se erosiona fuertemente el esmalte de los dientes, causando que sean más porosos, perdiendo así su brillo natural y siendo más propensos a mancharse.

Cuando el aspecto de nuestros dientes se convierte en una verdadera preocupación, siempre será la mejor opción el dirigirse a un profesional. La mayoría de las clínicas odontológicas ofrecen tratamientos blanqueadores que no dañan el esmalte y que ofrecen resultados desde la primera sesión.

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