Lograr la independencia financiera es sencillo si conoces algunos trucos

Si hay algo que nos iguala es que a todos nos gustan las vacaciones y, generalmente, no nos gusta tanto tener que ir a trabajar. Casi todos preferimos despertarnos a la hora que queramos de forma relajada, ir a pasear, pasar tiempo con los niños, disfrutar de nuestras aficiones… ¿Verdad que sí? Lamentablemente, para la mayoría siempre llega el lunes, y con él los madrugones y el volver a pensar en el trabajo, al que dedicamos la mayor parte del día, hasta que vuelve a llegar el viernes.

El problema es que trabajar es casi siempre necesario. La inmensa mayoría de la población somos asalariados que necesitamos de nuestro esfuerzo diario para lograr un sustento. De esto solo se libran los que heredan un gran patrimonio o aquellos que han logrado alcanzar la plena independencia financiera. A ellos vamos a dedicar el post de hoy. ¿Cómo lo han hecho? Y si ellos lo han logrado, ¿por qué no dedicamos tiempo a diseñar y ejecutar un plan que nos permita alcanzar esa libertad?

La clave es el denominado “ahorro compuesto” y cómo inviertas tus ahorros. Hay muchas opciones de inversión disponibles, en función de los riesgos que quieras asumir. Una buena opción es invertir en bolsa a largo plazo y diversificando la cartera. Otra son los fondos de inversión. Contar con un gestor automatizado de inversiones como Indexa Capital es otra buena fórmula. Invertir en Indexa Capital requiere muy poca dedicación y minimiza los costes, y permite disponer una cartera de inversión a base de los mejores fondos indexados del mercado empezando desde 3.000€.

¿Se puede lograr la independencia financiera?

Antes de nada, ¿qué es la “independencia financiera”? Una buena definición la dan en Opinatron, un blog liderado por Marc Frau, una de esas personas que un día decidió dar la vuelta a su situación hacer que sus ahorros trabajaran por él. Básicamente, se trata de poder hacer lo que quieras con tu tiempo.

Desde muy pequeños se nos inculca la idea de que tenemos que trabajar hasta la jubilación, que llegará (con suerte) a los 65 años, o incluso más tarde. En esta concepción, trabajar es necesario para mantener nuestro nivel de vida. Conforme vamos mejorando nuestro salario (si es que eso ocurre) aumentamos los gastos, de modo que siempre tenemos que trabajar, aunque ganemos más. Robert Kiyosaki definió esta paradoja como la carrera de la rata, haciendo referencia a esos artilugios circulares que obligan a los roedores a seguir corriendo indefinidamente sin que lleguen nunca a ningún destino.

Pues bien, se trata de romper ese círculo vicioso, salir de la rueda y parar la carrera. ¿Es posible? La buena noticia es que sí. No es fácil, y no es algo que puedas conseguir en poco tiempo, pero con paciencia y un plan bien definido está al alcance de cualquiera. ¿Cómo? Aquí vamos a ofrecerte algunas claves que pueden ayudarte a conseguirlo.

Claves para lograr la independencia financiera

Ahorrar evitando gastos superfluos: es el primer paso y requisito imprescindible para lograr la independencia financiera. Da igual cuánto dinero generes o lo mucho que sepas sobre inversión: hay que empezar por ser capaz de ahorrar. Esto exige sacrificio. Para empezar, se trata de evitar el consumismo extremo al que nos empuja la sociedad en la que vivimos. Si todos recibiéramos una buena educación financiera que nos enseñara, entre otras cosas, a adquirir hábitos de ahorro, la crisis económica en España no habría hecho menos estragos. Sacrificar algún capricho innecesario para poder ahorrar algo mes a mes puede permitirnos formar un colchón de seguridad en caso de que pase algo o de que nos quedemos sin trabajo. No se trata de suprimir todos los placeres, sino de empezar eliminando algún gasto que no aporte nada.

Gastar menos de lo que se gana y visualizarlo. Al final, se trata de mentalizarse. Si has conseguido ahorrar gastando menos, el siguiente objetivo es ahorrar una cantidad (la que sea) cada mes, y quizá transferirla a otra cuenta para así visualizar los logros. Ver cómo esa cuenta crece y crece (algunos meses más, otros menos) te motivará para conseguir tu objetivo.

Invertir. Una vez que hayas dado los dos primeros pasos, irás generando un colchón. Ahora la cuestión es que hacer con ello. Este paso es la clave para que tus ahorros empiecen a trabajar por ti. Se trata, en definitiva, de multiplicar el ahorro que eres capaz de generar. Si ahorras doscientos euros, tendrás ese colchón cuando lo necesites, pero es posible que la inflación haga que, a largo plazo, hayas perdido poder adquisitivo. La clave es ser capaz de que el dinero genere dinero.

El objetivo debe ser conseguir la máxima rentabilidad. Aquí es clave el interés compuesto. Mientras que en el interés simple los intereses generados no se unen al capital inicial (de modo que no generan intereses en los años siguientes), en el interés compuesto sí. Al unirse al capital inicial, los intereses generan a su vez nuevos intereses, lo que hace que la cantidad acumulada crezca mucho más.

De esta forma, estarás haciendo que el dinero trabaje por ti, y podrás lograr la ansiada independencia financiera en un plazo mucho más corto que si simplemente ahorrases depositando tus excedentes.

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